Cáceres. Paseos teatralizados que hacen soñar al viajero o viajera.

Son muchas las ciudades españolas que cuentan con visitas guiadas teatralizadas, una forma amable de acercarse al hilo de la historia, mezclada con pícara fantasía, amores, desventuras, desvelos, romances, risas…

Cáceres, desde hace  ya un tiempo, cuenta con tres personajes y un guía,  que reviven las vidas de las piedras medievales Patrimonio de la Humanidad de su Casco Histórico.

CuentaTrovas de Cordel, a través del Cuentero coplero Maese Diego, el Ciego de Cordel y el actor de Corral de Comedias, Patxi y Vicente, entre Juglar por Juglar, por la noche o durante el día, con  las aves o sin ellas… deleitan al público que quiere escuchar, entre cuentos y apoyados por las explicaciones de Marco, el guía.

Se definen como Animadores juglarescos teatrales. De una forma didáctica, lúdica y divertida, como ellos mismos dicen, se marcan como finalidad  revitalizar, potenciar y dinamizar  el sector turístico y cultural de nuestra Región.

En Viajar Extremadura tenemos la suerte de contar con estos magníficos contadores de historias, no os lo perdáis si pasáis por la singular y maravillosa ciudad de Cáceres.

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Los cuentos siempre tienen relación con la realidad

"Grus grus"  Marek Szczepanek - Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 via Wikimedia Commons Esperamos a las grullas en Extremadura y les dedicamos este cuento que nos presta la web Cuentos del Mundo, no dejéis de visitarla, es...mágica.

Aunque, nosotros, esperamos a estas aves para observarlas, fotografiarlas y disfrutar con las uves que dibujan sus majestuosos vuelos en los invernales cielos extremeños.

 

"El gran señor Trabe-Balari recibió una grulla como presente y se la dio a su cocinero para que preparara con ella una suculenta comida (la grulla es un pájaro de carne muy gustosa y apreciada).

El cocinero asó la grulla siguiendo las órdenes de su señor pero, antes de servirla, quiso probarla para asegurarse de que estaba en su punto. Así que se comió un trocito pero cuanto más comía, más le gustaba y no podía parar ¡ hasta que se comió todo un muslo!. Alarmado, el cocinero se apresuró a servir la grulla al señor en una gran bandeja de patatas. El señor Trabe-Balari se extrañó mucho al ver que la grulla sólo tenía una patata y le preguntó al cocinero dónde estaba la otra.

-Es que las grullas sólo tiene una pata, señor -explicó el cocinero.

El señor no dijo nada pero puso mala cara. El cocinero se dio cuenta de que era muy probable que tarde o temprano descubriera el engaño. Días después, el cocinero vio un par de grullas que se habían posado sobre un tejado, no muy lejos de la casa del señor Trabe-Balari, y que se sostenía sobre una sola pata. Le pareció que era una buena oportunidad para justificarse y corrió avisar al señor Trabe-Balari.

-¿Lo veis, señor, cómo las grullas solamente tienen una pata? – dijo el cocinero.

Entonces el señor Trabe-Balari gritó muy fuerte y cuando lo oyeron, las grullas levantaron el vuelo. Y entonces se vio claramente que tenían dos patas cada una.

-¿Lo ves, bellaco, como las grullas sí tienen dos patas? -dijo enfurecido el señor Trabe-Balari.

-¿Y, entonces, señor -le contestó el cocinero -, por qué no disteis este grito cuando teníais en el plato la grulla que os asé? También le habrías visto la otra pata…"

FIN

Fuente: Sanwalocuenta

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La Magia de los Tres Lugares

        Extremadura tiene  una “frontera invisible”, una rayaen el mapa, que tanto a extremeños como  a portugueses  nos hace tener un pie aquí y otro allá. El oeste “rayano” extremeño-portugués es un ejemplo de convivencia y mestizaje cultural.

 

        Vamos a abrir este Blog con un texto muy interesante de Antonio Sáez Delgado, que evoca con sabor a infancia la LA MAGIA DE LOS TRES LUGARES DE LA SIERRA DE GATA.

 

Comienza así:

         “La primera vez que fui a Eljas yo era un niño de siete u ocho años. Lo recuerdo bien. MI padre me llevó en su Simca mil azul. Mi madre delante, a su lado; mi hermano detrás, al mío. El coche olía a escay. Mi padre visitó a un señor, era lo que hoy llamaríamos un “viaje de negocios”. Mientras, la mujer del amigo de mi padre nos acompañaba por el pueblo, nos mostraba la iglesia y la plaza. No sé la fecha exacta, pero había una fiesta de gigantes y cabezudos. Aquella tarde, en Eljas, le pregunté a mi madre (ella aún lo recuerda) qué lengua hablaban en aquel pueblo.

 

          Eljas está en el noroeste de Cáceres, a pocos kilómetros de San Martín de Trevejo y de Valverde del Fresno, en la “raya” norte de Extremadura. Al otro lado de la frontera aguarda la belleza misteriosa de la Beira Baixa…El conjunto de las tres localidades extremeñas se conoce como Los tres lugares, uno de los nombres de resonancia más mítica que conozco dentro de nuestra región. Allí –el recuerdo de la infancia no me traiciona- los habitantes de aquel triángulo de la agreste Sierra de Gata hablan otra “lengua” o, mejor, “hablan” de otra manera. Las “hablas” de estos tres pueblos tienen, como cada uno de nosotros, sus propios nombres: mañego (San Martín), lagarteiro (Eljas) y valverdeiro (Valverde), y conforman el “espacio sentimental” perfecto para consagrarse en lugar mítico: los tres lugares.

 

          El paisaje de la Sierra de Jálama, donde se enclava esta realidad, es muy similar al de la Sierra de Malcata, más allá de la frontera portuguesa. En una foto sería prácticamente imposible diferenciarlos. Ese mismo paisaje parece haber inundado el imaginario cultural de los lugareños, que ven con naturalidad el trazo portugués de su peculiar habla. Aunque para algunos la “fala”, esa peculiar forma de expresión de los habitantes de los tres lugares, sea poco más que una fría referencia libresca, para muchos es una línea que une de forma indisoluble el presente de Extremadura con el pasado remoto que hay que reinterpretar, en el que la región vivía su condición fronteriza como un castigo de la historia. Porque la “fala” nos habla de los habitantes de esta tierra, de su contacto (humano, sin retóricas) con la tradición cultural que nos transforma en ciudadanos de la “raya”, de la frontera. La “fala”, en definitiva, nos habla de nuestra identidad, de cómo éramos en otro tiempo y, también, de cómo queremos ser en el presente.

 

          Es difícil, a pesar de escuchar un habla diferente, sentirse extraño en los Tres Lugares. La hospitalidad de sus gentes es una apuesta de futuro…”

 

La magia de los tres lugares.
Antonio Sáez Delgado. Profesor, escritor, viajero. 

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